El lunes 22 de noviembre fue la patrona de los músicos, así que esta pasada semana hemos celebrado juntos nuestra fiesta. 

Numerosas jornadas especiales para poder disfrutar de incontables actividades han sido lideradas por los niños que han ejercido felices de ingeniosos guionistas: “que si hoy quiero jugar a bailar como mejor sé”, “que si yo prefiero cantar mi canción favorita”, “ y ¿puedo hacer un dibujo musical??’, “a mi me gustaría tocar esta pieza en el piano” …”pues, yo ahora a practicar a cuatro manos con mi amiga”…, «me encantaría escuchar a Ruth , que es tan mayor, toca tan bien y es tan simpática…»

Ante lo que observo y me llevo de este tipo de dinámicas, siento que todo esta mejor que bien. Sé que la banda sonora que componen sus alegres voces en forma de peticiones musicales, nos sirve como guía, exactamente igual que lo haría en su lugar una nueva y melodiosa partitura. 

Intercalar en todo esto planes como el de las famosas “Merendolas Saludables”, o una de nuestras «Chocolatadas para los mayores más aventureros», es un éxito asegurado para todos, contando como siempre con el apoyo de las afectuosas familias.

Reconozco que me encanta poder tener la oportunidad de vez en cuando de facilitar un modelo de trabajo libre e improvisado en estos tiempos en los que celebrar la grandeza de ser músicos es un mensaje principal…

No puedo dejar de contar que al finalizar una de nuestras tardes, he encontrado trabajos de celebración y composiciones inventadas. Sorprendida, descubro un sencillo tesoro escondido entre tanto barullo….

Siete brillantes colores que componen la escala musical de Do Mayor envuelven una frase que con solo tres palabras propias de la transparencia de una niña de esta edad, dice: “Yo Soy Música”

Gracias bella Lola por dejarme sin saberlo, esta clave que claramente representa a tantos niños, y me refleja cómo transmitiros a diario el amor por la música, llega a vuestros inmensos corazones, con más claridad de la que nunca hubiera imaginado.

¡Feliz día de la Música para todos!!!